¿Qué pasa en las Islas Caimán?

Según la Wikipedia, las Islas Caimán son un territorio insular al sur de Cuba, bajo soberanía británica. Fueron descubiertas por Colón en 1503, en su cuarto viaje a América. Recibieron el nombre del pirata británico Francis Drake. Su población actual se estima en 70.000 habitantes y, desde el punto de vista económico, tiene registrados más negocios que personas: 40.000 compañías y 600 bancos. Es, claramente, lo que se llama un paraíso fiscal.

Estas islas son noticia, actualmente, para nosotros porque, según el último informe de Oxfam, titulado “Una economía al servicio del 1%” (http://www.oxfamintermon.org/es/documentos/15/01/16/una-economia-al-servicio-del-1), a lo largo del año pasado, 2015, este territorio ha sido el destino preferido para la inversión de nuestra oligarquía financiera; es decir, nuestros ricos.

Este informe también explica que el capital español aumentó en un 44% su número de filiales en paraísos fiscales; y que, mientras la inversión desde España hacia la UE cayó un 15% en ese mismo año 2015, la inversión hacia paraísos fiscales creció un 2.000%. El destino preferido fueron, precisamente, las Islas Caimán. Aquí se invirtieron 1.969 millones, con lo cual la inversión que se fuga desde España hacia estas islas (porque es dinero libre de impuestos) reduce los ingresos de las arcas pública entre 144 y 550 millones de euros al año.

En cuanto al empleo, esta inversión total generó 296 puestos de trabajo, frente los más 58.000 que ha contribuido a crear en América Latina. Por tanto, difícilmente este dinero que va a los paraísos fiscales puede contribuir a paliar el principal problema que tenemos actualmente: el paro estructural del 22%.

Al hilo de esta noticia, me he acordado de que en mi corpus de datos sobre los discursos de la crisis hace un tiempo seleccioné, como relevante, una entrevista que Jordi Évole realizó en Salvados al catalán Joan Rosell, el responsable de los empresarios españoles. Fue el 3 de marzo del 2013. Como testimonio relevante de alguien que, potencialmente, tiene capital para poder invertir en estos territorios fiscales, muestro un extracto de esta entrevista. Nos ayudará, sin duda, a entender mejor cómo ha actuado nuestra élite económica durante estos años de crisis:

Évole: […] Ahora que habla de Irlanda, ¿qué opina cuando ve que las ventas on line de Zara en España tributaban en Irlanda para ahorrarse impuestos?
Rosell: Bueno, ¿es que no tienen derecho a hacer la empresa on line en el país que quieran? … Si es legal, oiga, pues sólo faltaría que no lo hiciese; es que, si no, habría que despedir al director financiero. […]
Évole: ¿Aunque eso vaya en contra de España?
Rosell: No va en contra de España, ¿cómo va ir en contra de España?
Évole: Hombre, si eso se tributase aquí, el Estado recaudaría más dinero.
Rosell: ¿Y por qué tiene que hacerlo en España?
Évole: ¡Pero entonces no hablemos tanto de la marca España!
Rosell: No, no, la marca España es, digamos, hacer las cosas más competitivas en el sitio que mejor lo puedes hacer. […] Las empresas que hacen eso y lo hacen una filial de la filial de la filial… casos anecdóticos, anecdóticos.
Évole: Es que se ve, señor Rosell, que no son pocas empresas las que hacen esos tejemanejes financieros. Mire, por ejemplo, este titular: “Nueve de cada diez empresas del IBEX 35 operan en paraísos fiscales”.
Rosell: Bueno, y probablemente trabajan en paraísos fiscales.
Évole: ¿Seguro?
Rosell: Hombre, claro que sí, hay montones de paraísos fiscales donde hay actividad.
Évole: En Jersey, en la isla de Malta, ¡hay una de industria! Llegas allí y sólo ves polígonos industriales.
Rosell: No, no, y en Gibraltar y en Panamá y en montones de-
Évole: ¡Hombre, no me diga que allí hay actividad, no me diga que allí hay actividad!
Rosell: Hay actividad. Pero digamos es una- es una posibilidad legal, hay mecanismos fiscales que las empresas utilizan. ¡Pues faltaría más! Es lo que hay. Eso no es un problema de las compañías, es un problema de la legislación. Si la agencia tributaria dice que eso está mal, que actúe. Es que, claro, es como si un árbitro ve un penalti y no lo pita.
Évole: ¿La legislación permite tributar en paraísos fiscales?
Rosell: La legislación, en determinados casos, puedes tributar según qué cosas y según qué manera en según qué sociedades holding, en distintos- en distintos países; y se aprovecha.
Évole: ¡Viva la ingeniería financiera!
Rosell: Viva la ingeniería no, eso es lo que es posible.

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