Coloquio “Economía, emergencia climática y mundo rural”

Organizado por la Plataforma Pueblo sostenible y la cooperativa La Entreverá

(Mota del Cuervo, 20 agosto 2019)

 1. El cambio climático es un hecho real, cada vez más preocupante, incluso ahora ya por los poderes internacionales capitalistas, como estamos viendo últimamente en los medios de comunicación. La agricultura que se está haciendo implica un consumo ingente de agua, principalmente, para pienso; luego también la ganadería (15.000 litros de agua por kilo de carne). Esto es insostenible para el futuro de los ecosistemas.

Cartel definitivo

2. El poder de los ciudadanos como consumidores es también muy fuerte, con lo cual, si se quiere, se pueden iniciar otros hábitos de consumo y de alimentación que impliquen una huella ecológica mucho menor. Tenemos ya la opción de elegir cada vez más productos de proximidad, en los que la contaminación por carbono sea cada vez menor. Lo importante es salirse, lo más posible, de las grandes cadenas de distribución, que son pocas, pero muy poderosas. Hacerse autónomos de sus productos agroindustriales y de los que provienen de la ganadería industrial, y pasarse a la agroecología, la de los pequeños productores en cooperación.

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3. Otro problema al que tenemos que dar respuesta es el vaciamiento de los pueblos, sobre todo de los más pequeños, aunque a la larga nos puede afectar también al resto. Para atajar este problema, que va ligado también al del cambio climático, quizás de aquí tendría que salir un grupo de trabajo que hiciera propuestas concretas de generación de empleo. Se pueden estudiar otras experiencias que se están haciendo en España con el fin de traer oportunidades nuevas a estos pueblos; hacer un inventario de las necesidades que tienen nuestros pueblos, los recursos, las oportunidades, y sobre todo relacionarlas con el medio ambiente: renovables, alimentación alternativa, etc. Tras ello, se puede proponer para la discusión pública, sobre todo con los jóvenes. Que ellos fueran capaces de debatir el futuro de nuestros pueblos, para que se queden aquí y sean innovadores aquí. También presentar la propuesta al ayuntamiento.

4. Se comenta también que hay que animar a los jóvenes, sobre todo los más preparados para volver al campo, porque es el único camino totalmente sostenible. Lo que no es sostenible es la concentración tan grande de gente en las ciudades. Sin embargo, la vuelta al campo es difícil por la falta de apoyos institucionales en España a la pequeña producción; no hay que engañar a los jóvenes, por ello la única opción de éxito es la “cooperación” con otros grupos de productores pequeños, conectados a su vez con los consumidores ecológicos, comprometidos social y medioambientalmente. La cooperativa La Entreverá pretende ser un camino para ello en La Mancha; ahora también en expansión, con un local en Cuenca.

5. Es importante pensar la preparación para los desafíos del cambio climático en clave municipal, pero sobre todo comarcal. Se pueden crear sinergias compartidas, de formación también, de comercialización de los productos, entre los pueblos cercanos: entre los grandes como Mota y Quintanar (asistió una persona de este pueblo, ahora también concejal), pero sobre todo entre los grandes y los pequeños de alrededor. Al respecto de este segundo caso, vino una persona de Tres Juncos, que nos explicó sus planes sobre la plantación y futura comercialización de pistachos, así como la importancia de hacernos socios/as de cooperativas de electricidad que comercializan energía renovable (ej. Astur-enerxía, entre otras posibles). También una persona de Canarias, de paso por el pueblo, explicó cómo en la zona donde vive se han potenciado mucho los mercadillos de productores, solamente de ellos, la educación ambiental en la comida de los comedores, las energías renovables, etc. Se comenta que aquí en La Mancha esto, de momento, no ha funcionado; ha faltado flexibilidad en la normativa que favorece al pequeño productor; también a los agricultores les cuesta la innovación con nuevos productos.

6. La clave está en que los pequeños productores tengan salida para sus productos, por ejemplo, los pequeños mercadillos solo para ellos, y, además, pensar en el procesado de estos productos: conservas, procesados, envasados, etc. Y luego conectar los productores con los consumidores directamente, a través de las cooperativas de consumo. Y, desde aquí, potenciar la conexión con la educación, los comedores escolares con comida saludable, mayor contacto de los niños y jóvenes con el campo, etc.

7. Es importante entonces organizarse bien para pensar y hacer propuestas nuevas proponiendo una hoja de ruta. Tenemos ya en la comarca un grupo ecologista Pueblo sostenible con gente concienciada, una cooperativa de consumo La Entreverá, acceso a los centros educativos y a nuestros ayuntamientos para hacerles propuestas concretas. Por tanto, tenemos que empezar una nueva etapa más operativa dentro de nuestros municipios y también entre los pueblos. Conocernos más y aprender de las experiencias de los otros: en el ámbito económico, educativo, cultural, turístico, etc., incluso centralizando toda esa información en una página web de tipo comarcal.

8. Que no se nos olvide que hay que volver a reeducar (desde los centros, la familia, las instituciones…) a una población que está totalmente volcada en el consumo, en el usar y tirar… Esto no pasaba hace 50 años.

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