Una reflexión sobre el rural. Entrevista a Primitivo Cano Contreras

Cuando ideamos el blog una persona que enseguida me vino a la mente para entrevistarse fue Primitivo Cano porque cubre con su trayectoria profesional la perspectiva holística que queremos abordar aquí. Es agricultor, pero ha sido también maestro de adultos y alcalde por el partido comunista (posteriormente Izquierda Unida), en un pueblo de la Mancha, Mota del Cuervo, durante los primeros años de la Transición.

En un momento de la entrevistaEn un momento de la entrevista

 Iniciamos la entrevista explicándole cuál es el objetivo del blog, un diálogo entre los distintos saberes, los que provienen del ámbito universitario y los populares. Primo comienza su intervención comentando precisamente este tema:

P: Sobre el tema de la ciencia que estábamos comentado decir que todos los avances, los desarrollos tecnológicos y los conocimientos que se llevan a cabo, deberían de estar al servicio del ser humano, pero no es así. Es decir, toda esta sociedad está controlada por el dinero, por el capital. Y ello nos lleva, nos hace desembocar en las crisis. La crisis del momento, como la mayoría de ellas, es provocada y planificada para rentabilizar y garantizar los privilegios e intereses de la oligarquía. El estado de bienestar que se había conseguido a través de luchas y mucho trabajo, en estos momentos, alegando a la crisis, lo están lapidando en los países del sur de Europa. A nivel de nuestro país, la estrategia que están montando ahora con el tema de modificar la Constitución va en el sentido de garantizar por ley todos estos logros que el neoliberalismo ha conseguido en estos últimos años.

A día de hoy existe un malestar general de la clase trabajadora, manifestado en los diferentes sectores de nuestra sociedad. Un malestar que, si no se sabe coordinar, la izquierda perdería una oportunidad histórica. Creo que es un momento crucial, donde la izquierda tiene que madurar y aprovechar ese descontento general y que de alguna forma habrá que coordinarlo en un programa común para dar las verdaderas alternativas que necesita una sociedad que atiende a sus ciudadanos por igual.

Entrevistadora: Ahora centrándome en el mundo rural en el que tú te mueves, el poder de las multinacionales ¿cómo ha afectado eso al campo, cómo está afectando y, por ejemplo, si el mundo rural es consciente del deterioro medioambiental porque eso les va a afectar? ¿Se es consciente menos que en la ciudad?

P:  Creo que menos que en la ciudad. El agricultor tiene la necesidad de subsistir del campo, explotándolo al máximo, y por contrario que parezca, eso le lleva, en parte, a no ser consciente de la urgencia de proteger la naturaleza y la sostenibilidad de la tierra. El agricultor influenciado por los intereses económicos de quienes les suministran semillas, productos fitosanitarios y controlan los canales de comercialización, así como por la falta de información de alternativas ecológicas rentables y viables hace un mal uso de la tierra y de su productividad…

Recuerdo que cuando la prospección de pozos en Mota, vino una empresa multinacional, si no me equivoco de Bélgica, Fina Ibérica, a hacer prospecciones con intereses privados… Entonces se hicieron una serie de pozos individuales y esa política individualista es la que se ha venido haciendo hasta el momento. Y eso ¿a qué nos ha llevado? A que hemos agujereado el suelo y tenemos una anarquía total en el uso del agua con el consiguiente deterioro medioambiental que esto conlleva. Desde el Ayuntamiento, en la legislatura en la que participe, existían ideas de socialización del uso del agua para las explotaciones agrarias, pero para llevarlas a la práctica tenía que haber habido un apoyo desde arriba y una aceptación de quienes iban hacer su uso mancomunado. En Mota, por ejemplo, se podían haber hecho pozos estratégicos en las zonas de agua que más garantías tenían en el estudio hidrogeológico y haberlas distribuido igual que estamos distribuyendo el agua para el suministro del pueblo. Tirando redes, con sus contadores… Y en el tema de la electrificación del campo, se debería haber hecho algo similar construyendo distintas líneas radiales desde el casco urbano y hacer uso común de esa energía eléctrica. Hoy es la anarquía total. O sea, que hay ideas… pero si esas ideas no están respaldadas por un gobierno que quiere que socialmente su población viva dignamente y que tenga cubiertas las necesidades básicas, no es nada fácil. En el tema del campo tiene que haber una intervención para que la propiedad de la tierra y sus recursos no vaya concentrándose cada vez más en las manos del capital especulativo.

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Una de las cooperativas del pueblo

E: ¿Eso implica que, en el tema de los jóvenes, no va a haber reemplazo en el tema de la agricultura?

P: Entre la gente joven son pocos los que deciden trabajar la tierra. Hay algunos que últimamente se están metiendo por la línea de joven agricultor y están recibiendo algo de ayuda, pero son los menos. Creo que el estado tendría que haber ayudado más al sector agrario y de otra forma; es decir, haber protegido un prototipo medio de pequeña explotación familiar (en nuestro pueblo 15 o 20 mil cepas, 10 o 15 hectáreas de tierra) una explotación con la que se pudiera vivir dignamente.

E: Y, por ejemplo, los nuevos partidos que han ganado aquí en Castilla La Mancha, ¿tenían un programa alternativo para el campo?

P: Creo que no, al campo siempre se le ha dado de lado. No se ha presentado un programa claro y definido sobre el tema de la agricultura. Por desgracia, en nuestro país, la agricultura se ha dejado siempre apartada. Recuerdo al principio, a raíz de las elecciones del 77, salió una ley sobre la reforma agraria de fincas manifiestamente mejorables, si a partir de aquel momento se hubiese profundizado en esa línea, y esas tierras se hubiesen entregado a agricultores… pero aquello ya salió con ciertos recortes; las fincas tenían que tener 500 hectáreas y otros requisitos que entorpecían el acceso a estas fincas. Aquello no se potenció y no se llevo a cabo porque los intereses oligárquicos de la gente que poseía la tierra primaron más que lo que debía haber hecho un gobierno de izquierdas controlando esas tierras y poniéndolas en manos de quienes las trabajaran.

Con respecto a las fuerzas emergentes que están saliendo en nuestro país, lo que hace falta, primeramente, ponerse de acuerdo, crear un programa común de mínimos, en el tema agrícola y en todos.

Aquí en la cooperativa del vino, hay aproximadamente unas 2.000 familias que dependen y reciben ingresos por la uva. Mota del Cuervo es un pueblo donde la propiedad no está muy concentrada aunque hay agricultores que producen mucho y pienso que esto habría que regularlo, porque si no el mercado se hunde… Tendría que haber un estado que proteja todo esto y sin embargo aquí lo que se pretende es dejar vía libre a un liberalismo brutal, en donde cuanto menos intervenga el estado, más ganancia para los productores poderosos. Eso es lo que hay.

E: Y, por ejemplo, el ecologismo, parece que es en la ciudad en donde tiene más fuerza; yo siempre los comentarios que he oído del agricultor es como de un divorcio con el ecologismo.

P: Como tus productos no se pagan, tienes que ir a producir más y más, para poder vivir. Te lo habla una persona que ha pasado por prácticamente todo. En un principio, a lo mejor, por desconocimiento, nosotros, tres jóvenes asociados, fuimos aquí pioneros, hace treinta y tantos años, en poner invernaderos. Pues, imagínate, el invernadero tiene más humedad, más temperatura, todo eso genera unas enfermedades a las plantas que como no las trates no producen… Después te vas dando cuenta si tienes un poco de sentido común y de sensibilidad que no puedes ir a un tipo de producción salvaje; pero claro tienes que saberlo compaginar y orientar tu explotación para generar el menos daño ecológico posible en el medio en el que convives. En mi última etapa, este año ya he dejado de sembrar ajos y estoy pensando en mi jubilación; creo que debemos de ir hacia una agricultura ecológica protegida que garantice nuestra salud. Y eso debería estar más apoyado por el estado. Todas esas ayudas que se dan por la producción y la propiedad, deberían ir canalizadas a un tipo de ayudas donde hubiera un seguimiento para que no se saque de la tierra más de lo que se tiene que sacar y que lo que se saque llegue en buenas condiciones sanitarias a los consumidores… En un sistema mercantilista y competitivo como el nuestro en donde el individualismo es lo que se está promocionando, cada cual quiere producir mejores ajos o mejores uvas, más cantidad, y para ello utiliza todos los métodos y medios que tiene a su alcance; y eso no vale.

E: Entonces el problema está en cómo llegar a la población. Vas aquí a los supermercados a por legumbres; si no miras bien, las compras de EEUU, de Canadá, y eso es en una zona en donde había lentejas, ajos…

P: Todo eso no se ha protegido. Nosotros hemos tenido aquí nuestra simiente de ajos y ahora tenemos una dependencia total… Últimamente, se está intentando elaborar nuestras propias semillas, pero hemos perdido lo que teníamos; por ejemplo, aquí en Mota se sembraba mucha lenteja… Cuando entras en la competencia, en la rentabilidad, y todo eso no está respaldado y apoyado por quien tiene que hacerlo, los pequeños que eran los que producían esas lentejas se ven obligados a dejar de producir.

E: Hay gente que dice que, en lugar del estado, hay que recuperar el municipalismo, las comunidades de vecinos, darles poder, ser más conscientes… pero esto implica formación de la población rural. ¿Sería esto también una forma de recuperar la producción local?

P: Sí, en la medida de lo posible, quien razona un poco lo que pretende es volver un poco a los orígenes. En los pueblos, y sobre todo en Mota, las comunidades de vecinos no juegan un papel tan transcendental como en la ciudad. Es cierto que en estos tiempos el municipalismo y la participación ciudadana empieza a tomar fuerza o forjarse como la base de una nueva organización social. Para ello es imprescindible superar los viejos patrones de la sociedad. Una vez conseguido esto la sociedad tendrá más conciencia, más poder y las políticas cooperativistas, sociales y comunes pueden dar paso a proyectos como por ejemplo la creación de huertos ecológicos comunitarios donde puede fraguarse una recuperación de la producción local.

La pequeña explotación familiar agraria integrada en las cooperativas ha olvidado en estos últimos años que la mayor defensa de sus intereses radica en desarrollar el pensamiento cooperativo, unitario y socialmente solidario que le lleve a compartir y cooperar con sus iguales. Trabajar la tierra en grupos, compartir la maquinaria, que las cooperativas adquieran tierra para trabajarla en común o que la maquinaria sean propiedad de la cooperativa (tractores, máquinas de vendimiar, cosechadoras, aperos…) y se pongan al servicio de los socios que las necesiten bajo un precio justo. Sin embargo, el pensamiento cooperativo se desvirtúa y entra en contradicción porque está enormemente influenciado por el individualismo y manipulado por la filosofía de los marcados intereses del mercado.

Hoy el desarrollo tecnológico está más al servicio del capital, como comentaba al principio, que al del pequeño agricultor. Tienen mejores máquinas, mejores tractores que las cooperativas porque, era lo que estábamos diciendo antes, no ha habido una protección a la pequeña explotación. Hoy un exportador-productor puede producir tanto como la cooperativa y en mejores condiciones, porque cogen terrenos de cultivos completos, y a la hora de tratar, a la hora de regar, a la hora de llevar a cabo las diferentes labores, es mayor la rentabilidad que es lo que esta sociedad tiene en cuenta. Entonces, ahí, si el estado no piensa socialmente para toda esta serie de familias, estas lo que van haciendo es abandonando y todo se irá quedando en poder de los grandes agricultores.

E: Es lo que en otros países se está hablando ahora de acaparamiento de tierras.

P: Efectivamente mientras el capital adquiere la propiedad del agua y la tierra, grandes sectores de la población, pierden derechos sociales, se están empobreciendo y no pueden vivir. Eso no tiene más solución que el estado a aquella familia que quiera ser agricultora le proteja un tipo de explotación viable, agrupadas en autenticas cooperativas que busquen el bien social de sus pueblos y que en torno a ellas vaya dirigida toda la política de ayudas para alcanzar un estado social, justo y sostenible.

E: Pero todo eso hay que venderlo y si ahora la gente corriente sigue yendo al supermercado que trae los productos de no sé dónde, entonces tampoco es la solución. Tiene que haber algo por arriba y por abajo.

P: Creo que, si el estado ayudara a este sector, este sector podría ser social y competitivo. Lo que pasa es que la gente no está formada socialmente. Los agricultores que están en las cooperativas son personas que llamamos por aquí de media costilla y su pensamiento es muy conservador.

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Ítaca, una nueva cooperativa, surgida tras el movimiento del 15M. Ahora necesita apoyo del pueblo para introducir más productos locales y comarcales.

Desde abajo habría que hacer lo posible por cambiar la mentalidad de muchos agricultores que hoy, por desgracia, su pensamiento está en el individualismo y en su parcela. Habría que defender una política de precios justa que tenga en cuenta a quienes producen y que no proteja a quienes se dedican a vender y especular con el trabajo y el sudor de los agricultores. El mercado está controlado y manipulado por grandes empresas que acaparan la mayor parte de los productos e imponen su política de precios. Hoy el mundo es un pañuelo, las comunicaciones acercan cualquier rincón del planeta y los productos van y vienen de unos lugares a otros con mucha facilidad según el interés de estas empresas.

E: Pero ¿no tiene miedo el agricultor a los informes que, por ejemplo, están diciendo que en esta zona en 20 o 30 años será una zona desértica?

P: Yo creo que no, no es consciente. Nos estamos dando cuenta de que, por ejemplo, estas altas temperaturas…

E: que pueden ser cada vez más frecuentes.

P: Es difícil en nuestra tierra de secano ya producir. Se siembra y te arriesgas en un porcentaje alto a coger muy poco. Entonces eso hay que frenarlo eligiendo a gobiernos que defiendan la ecología, corrijan la contaminación y antepongan la calidad de vida de sus ciudadanos, a los intereses de las multinacionales que les importa muy poco el respeto del medio y sí la acumulación de riquezas y el dinero. La mejor forma que puede participar la gente de abajo, la gente de los pueblos, es dando su voto a las fuerzas que están en esa línea. Y no es así. La manipulación es tremenda.

E: ¿Más que en la ciudad?

P: A pesar de estas dificultades en los pueblos tienes más garantías de tener cubiertas las necesidades básicas. Las personas nos conocemos más, siempre hay algo que puedes conseguir. Hay familias en la gran ciudad que como se queden sin trabajo o se queden en la calle, lo tienen muy difícil. Hoy el responsable de que estemos en esta situación de crisis en nuestro país es el bipartidismo, que nos ha endeudado, ha cargado el peso de la crisis sobre la clase trabajadora y están beneficiándose a costa de nosotros a la vez que se privatiza todo aquello que consideran rentable.

Molinos del pueblo (www.mapio.cz)

E: Y, ya como forma de acabar, ¿qué se podría hacer para mostrar esta problemática a los jóvenes del rural? Porque si ya los adultos no lo conocen, la juventud vive totalmente al margen.

P: Yo creo que la educación siempre ha sido la base que puede llevar al cambio en la sociedad. Lo que pasa es que cuando la educación es manipulada por las fuerzas del poder y los saberes auténticos, humanistas, ecológicos y solidarios, no se enseñan al alumnado, entonces lo que sacamos es una generación de alumnos competitivos y preparados para servir a los intereses del capital y de las grandes multinacionales, de las grandes empresas. Educar y concienciar a la juventud en los problemas medioambientales es fundamental y prioritario para detener el deterioro que está sufriendo nuestro planeta. Para ello lo que hay que hacer es cambiar la mentalidad y enseñarle a la gente que no se viene aquí, para enriquecerse y para hacer cada vez más capital, sino que se estudia para formarse y sobre todo para aportar lo que se pueda a la sociedad donde te toca vivir. El hombre es un ser social y tiene que ser conocedor de sus derechos y de sus obligaciones, y actuar como un verdadero ciudadano. Y eso es lo que hay que enseñarle a la gente.

E: ¿Ha cumplido el instituto algo ese papel?

P: En parte si aunque pienso que aún queda mucho camino por recorrer. Recuerdo que cuando entramos al Ayuntamiento en la primera legislatura, había un objetivo que era la creación del colectivo “pueblo y cultura”. Entendíamos que la educación y la cultura no podían estar encerrada en los institutos, sino que tenía que haber una simbiosis entre lo que es la vida y problemas del pueblo y lo que es el instituto. A los institutos lo que hay que hacer es sacarlos a la calle. Recuerdo, por ejemplo, en el tema de la biblioteca municipal, el Ayuntamiento no podía comprar, adquirir libros sin más; era necesaria, tenía que haber una consonancia. Si quieres llevar los estudiantes a la biblioteca, lo que tienes que hacer es ponerte de acuerdo con los profesores y solicitarles qué libros se necesitan para que los estudiantes puedan ir a consultarlos. Y me acuerdo que se hizo… Hubo exposiciones que propusieron los profesores, hubo charlas…

Creo que no se puede gobernar a espaldas del pueblo. Si los partidos quieren llegar al pueblo tienen que ser sensibles a las quejas y problemas sociales, laborales, medioambientales…de sus vecinos. Lo mismo que para llegar a una sociedad más justa hay que ir pasito a pasito legislando y haciendo obras que mejoren la vida de los que menos tienen. Es lo que está haciendo hoy este gobierno en sentido opuesto. Creo que el capital es muy inteligente, el capital estudia el marxismo para combatirlo. Y una vez con el poder lo que han hecho es una estrategia brutal; en los últimos cuatro años le han dado una vuelta tremenda a la situación. Y ahora como no pongamos gobiernos con ideas claras y que estén respaldados por un amplio apoyo popular; es decir, nosotros no vamos a poder dar una verdadera alternativa si no hay un apoyo popular que se movilice. Y ese apoyo popular tiene que estar muy bien canalizado y organizado. Desde el punto de vista de Izquierda Unida, hay que adaptarse, no intentar perdernos en lo que es una imposición de siglas ante esta nueva etapa. Es decir, respetar, sentarnos, hablar y crear unidad popular en base a un programa de mínimos. Yo creo que las experiencias que tenemos de Madrid, de Barcelona, de Zamora, de-

E: de Coruña.

P: de La Coruña, de Santiago… han sido positivas y hay que hacer todo cuanto podamos para salir adelante con ello. Por ejemplo, la experiencia del ayuntamiento de Barcelona, es que cualquier acción que llevan a cabo, las fuerzas conservadoras entran a la carga. ¿Cómo se puede salvar eso? Pues con apoyo popular. Recuerdo con mucha satisfacción el tema de la primera legislatura, la gente tenía ilusión. Creo que aquí lo que hundió las expectativas de una sociedad nueva, diferente, fue el voto útil que la izquierda confió y entregó para hacer unas políticas que luego no fueron así. El Partido Socialista, la socialdemocracia, y la derecha están en el mismo barco. Y lo hemos visto con el tema de la reforma del artículo 135 de la Constitución. Y hoy hay una batalla que está ahí. Ellos quieren modificar la Constitución para garantizar todo lo que hemos dicho y nosotros tenemos que darles la batalla haciendo un cambio de la Constitución desde abajo que garantice el tema de la educación, el tema de la sanidad, vivienda y tantas cosas que el ser humano necesita para vivir una sociedad digna.

Un comentario en “Una reflexión sobre el rural. Entrevista a Primitivo Cano Contreras

  1. Es un poco desalentador que no haya millones de personas como Primi, que sabiendo lo que se necesita hacer, lo hicieran.
    Hay que acotar los órganos de decisión a un ámbito lo más reducido posible pero hace falta la ayuda de los gobiernos. Pero como bien dice Primi, el dinero y el poder van muy de la mano.

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